Modernización Normativa: La Actualización de Reglamentos como Pilar de la Convivencia Escolar
por Jusseff Arancibia,
Encargado de Convivencia Escolar Corporación de desarrollo Educación San Vicente
Recientemente, y en el marco de nuestro compromiso con la mejora continua, cerramos una fructífera jornada de trabajo con los 19 establecimientos de la Corporación de Desarrollo Educación San Vicente, dedicada a la crucial tarea de Actualización de los Reglamentos de Convivencia Escolar. Esta instancia, impulsada con el valioso apoyo del Ministerio de Educación y enriquecida con la asesoría experta de la Universidad Andrés Bello, permitió que nuestros equipos directivos y de convivencia escolar se capacitaran para modernizar y adecuar sus reglamentos internos. Esta capacitación, gestionada por nuestra Área de Convivencia, reforzó una convicción que quiero compartir con toda la comunidad: este trabajo no es un mero trámite administrativo, sino un pilar fundamental para asegurar procedimientos claros, justos y al día con la legislación, beneficiando a toda nuestra comunidad educativa. La modernización constante de nuestros reglamentos es la base para una educación de calidad; un proceso de innovación estratégica esencial para crear entornos seguros, inclusivos y propicios para el aprendizaje.
En el dinámico panorama educativo actual, la convivencia escolar ha dejado de ser entendida como la mera aplicación de medidas correctivas para transformarse en el núcleo del proyecto formativo de todo establecimiento. Es el sustrato sobre el cual se construye el clima propicio para los aprendizajes y el desarrollo integral de nuestros estudiantes. En este contexto, la actualización, modernización e innovación de los instrumentos normativos que la rigen –específicamente, el Reglamento Interno de Convivencia Escolar (RICE) y el Protocolo de Actuación frente a Situaciones de Convivencia Escolar– no es una mera formalidad administrativa; es una imperiosa necesidad estratégica.
Desde mi rol como Encargado Comunal, observo cómo los establecimientos que abordan este proceso de manera proactiva y sistemática logran no solo prevenir conflictos, sino también fomentar una cultura de respeto, participación y bienestar. Inspirándonos en los lineamientos centrales del Ministerio de Educación, disponibles en el portal de Convivencia Escolar, es crucial entender este proceso desde una triple dimensión: técnica, pedagógica y comunitaria.
De la Sanción Reactiva a la Gestión Proactiva: Un Cambio de Paradigma
El modelo tradicional de reglamento se centraba casi exclusivamente en un catálogo sancionatorio, enumerando prohibiciones y sus consecuencias. La modernización exige transitar hacia un modelo de gestión formativa y restaurativa. Esto implica:
Enfoque en la Formación: El RICE debe ser un documento pedagógico en sí mismo. Sus normas deben ir acompañadas de estrategias de enseñanza y difusión que permitan a los estudiantes internalizar los valores de la convivencia, comprendiendo el «porqué» de las reglas, no solo el «qué» pasa si se infringen.
Prácticas Restaurativas: La innovación reside en incorporar mecanismos que busquen reparar el daño y restaurar los vínculos afectados, por encima del castigo punitivo. Esto fomenta la responsabilidad, la empatía y la justicia social dentro de la comunidad.
Protocolos Claros y Ágiles: La modernización técnica exige protocolos de actuación detallados, con flujos claros de comunicación, roles definidos y plazos establecidos. Esto brinda certeza jurídica a todos los actores y agiliza la respuesta ante situaciones complejas, desde acoso escolar hasta discriminación.
La Innovación como Respuesta a Nuevos Desafíos
Nuestros estudiantes habitan un mundo digital y socialmente complejo. Un reglamento desactualizado es un instrumento ciego ante realidades como el ciberacoso, la violencia en redes sociales, la diversidad de género o la interculturalidad. La actualización debe ser innovadora al:
Incorporar la Dimensión Digital: Es fundamental definir y normar los actos que, realizados a través de medios digitales, afecten la convivencia escolar, incluso fuera del horario lectivo, cuando impacten en la vida escolar. Esto amplía el campo de protección y responsabilidad.
Garantizar la Inclusión y No Discriminación: Los reglamentos deben explicitamente consagrar el respeto a la diversidad en todas sus formas (origen, género, orientación sexual, religión, necesidades educativas especiales), alineándose con la Ley Zamudio y los principios del Ministerio. Esto no es opcional; es un mandato legal y ético.
Fomentar la Participación Authentica: La innovación no se decreta; se co-construye. El proceso de actualización debe ser participativo, incluyendo a todos los estamentos, especialmente a los estudiantes. Consejos Escolares, centros de estudiantes y reuniones de apoderados son instancias cruciales para diagnosticar problemas reales y proponer soluciones contextualizadas.
La Mejora Continua: Un Proceso Cíclico y No un Evento
La modernización no es un punto de llegada, sino un ciclo de mejora continua. Un reglamento es un organismo vivo que debe ser monitoreado, evaluado y ajustado periódicamente. Esto se logra mediante:
Indicadores de Gestión: Establecer métricas claras (número de incidentes, tipos de conflictos, aplicación de medidas formativas vs. sancionatorias, resultados de encuestas de clima escolar) que permitan evaluar objetivamente la efectividad de las normas implementadas.
Actualización Normativa Permanente: Las leyes y políticas nacionales evolucionan. El equipo de convivencia escolar, en colaboración con la unidad técnico-pedagógica y de inspectoría, debe mantener una revisión constante para asegurar que el RICE esté siempre alineado con el marco legal vigente (Ley de Inclusión, Ley Aula Segura, etc.).
Capacitación y Difusión Continua: De nada sirve un reglamento moderno si la comunidad no lo conoce ni lo comprende. La socialización debe ser permanente, utilizando lenguajes y formatos accesibles para todos (estudiantes, familias, nuevos funcionarios).
Un Compromiso con la Calidad Educativa
La actualización de los reglamentos de convivencia escolar es, en esencia, una inversión en calidad educativa. Un clima escolar positivo, previsible y seguro es el mejor predictor de logros académicos y de un desarrollo socioemocional saludable.
Como Corporación, estamos comprometidos a apoyar a nuestros establecimientos en este desafío, facilitando asesoría técnica, instancias de capacitación y el intercambio de buenas prácticas. Invito a cada director, encargado de convivencia y equipo directivo a abordar este proceso con la urgencia y profundidad que merece. No estamos simplemente «cumpliendo un trámite»; estamos moldeando activamente la cultura de nuestras escuelas y liceos, construyendo espacios donde cada estudiante se sienta valorado, protegido y con las condiciones óptimas para aprender y crecer.
Jusseff Arancibia M.
Encargado Comunal de Convivencia Escolar Corporación de desarrollo Educación San Vicente